La definición de rigor de una marca es un conjunto de valores y atributos que hacen una oferta única. Este significado está muy bien demostrado en las principales marcas del mundo de hoy. Son diferentes, visibles y consistentes.
Las marcas se construyen sobre una plataforma donde están establecidas cuatro pilares que contribuyen a su unicidad. La misión de la marca que manifiesta su razón de ser; su visión, hacia donde quiere llegar la marca en el futuro; su propuesta de valor, el por qué se debe preferir sobre otra y por último, de posicionamiento deseado, cómo debe ser percibida por el mercado. Estos cuatro pilares tienen que ser planeados cuidadosamente para contar con una marca bien diseñada y que perdure en el tiempo.
En mercados altamente competidos, como todos los de hoy, tener claridad sobre la marca es fundamental. Por eso, además de contar con una sólida plataforma de marca, también es importante ser apasionado con la marca a todos los niveles de la organización.
Toda persona que trabaja en una empresa debe tener el conocimiento del significado de sus marcas. Cuáles son sus valores? Qué personalidad debe tener? Cuál es su ADN. Desmenuzar la marca para contar con una profunda comprensión de la misma al interior de las organizaciones facilitará el mejor desempeño afuera, donde se enfrenta con sus competidores pero más importante aún, con compradores cada vez más exigentes.
Las marcas toman vida y cada vez están presentes en el momento que se está tomando la decisión de seleccionarla o no. Esta vivencia implica el nuevo “mantra” de la experiencia de marca.
La experiencia de marca es la suma de todos los contactos racionales y emocionales que alguien tiene con una marca. Lo que se habla de ella, lo que se lee de ella en un periódico, la impresión que tiene un conocido que la consume, los lugares donde la venden, las personas que trabajan donde la fabrican… en fin, todos los contactos que se tienen con ella a través de los diferentes canales.
Hoy en día le experiencia de marca tiene que ser una causa, no una consecuencia de muchas acciones o comunicaciones. Hay que pensar esa experiencia para que refleje la esencia de la marca y el valor que le da a los que le eligen.
En conclusión para que la marca sea recordada, debe ser como un ser vivo, debe tener actitudes y comportamientos que le permitan trascender en el tiempo, y las personas encargadas de hacer manifiesta la marca deben a su vez alinear sus actitudes y comportamientos con los de la marca que representan. De esa manera las empresas dejarán de actuar y pensar como empresa y empezarán a actuar y pensar como marca, es decir vivirán la marca. De no ser así las marcas y las empresas mueren
